A mi aire El blog de Ángel Ruiz Cediel

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A mi aire - Última actualización: 23 de marzo de 2017

El circo de la democracia



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La democracia es un juego de ilusiones, inventado para que los ingenuos o los ignorantes del rebaño crean que dirigen o que controlan para algo mientras los poderes ancestrales los conducen al matadero. No se trata de un problema únicamente de arrogancia o de soberbia, ni siquiera de excesiva inocencia o candidez de los electores, sino de simple y llana estupidez el considerar que con una papeleta a favor o en contra de un postulante a diputado o un partido político podrá en algún momento ser tenido en cuenta y mucho menos elegir a quien nos dirija. Demasiados milenios llevan el Poder en el control, como para que no haya aprendido a controlarlo todo, incluidos a los partidos y a los electores. El Sistema imperante, en realidad, nunca cambió desde que en Roma se descubrió la forma de conducir al rebaño sin rebeldías, y la democracia, como el fútbol y tantas otras diversiones (de divertir, apartar del objetivo), es solamente una herramienta de ese Poder que cae de la parte del circo. La parte del pan, no cuenta para ellos.

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Hampaña



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Con gran despliegue mediático los tribunales juzgan unos pocos aunque significativos casos de corrupción política o económica, entretanto continúan impunes la inmensa mayoría de ellos; las sentencias de esos enjuiciamientos, sin embargo, tienen un efecto demoledor sobre la población: aquí no pasa nada. Efectivamente, no solamente no condenan con justicia lo que evidentemente ha sido una flagrante conducta delictiva, sino que a la vez nos enteramos de lo que fiscales (y tal vez jueces y testigos) han tenido que vivir, todo ello en la más tradicional línea gansteriana de las películas de la Mafia: delincuentes que entrar a las casas de los fiscales no a robar, sino a apropiarse de documentos, ordenadores o móviles…, cambios súbitos de los fiscales o los jueces que están siendo «poco sensibles» con los encausados…, justificaciones de esos sospechosos cambios por parte del ministro y hasta demonizaciones por parte de éste de aquéllos que lo denunciaron… En fin, que la impresión general es que el hampa está en el control de la situación y del país, y que de aquí en más solamente podemos esperar más de lo mismo, porque cuando no se detiene la corrupción, solamente se puede esperar que se multiplique.

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Ausencias



Desde este solitario rincón es difícil sopesar cuántas veces se rompió el corazón por causa de los amores. En los estertores de la razón, el latido de la emoción se mide siempre en cicatrices, y muchos jirones de carne quedaron prendidos en las alambradas de otras almas y otros cuerpos, dejando en su lugar el dolor de un afecto desmallado que se enmascaró de recuerdo. A veces da la impresión de que se establece un vínculo irrompible entre quienes alguna vez se profesaron algún afecto, y el efecto más visible tal vez sea volver cada tanto a revivirlo, siquiera sea con geometría de añoranza. Una extraña danza en la que la cuestión es saber que recordar significa regresar al corazón y añoranza hacerlo al menos una vez por año, para sin engaño refugiarse con ellos en el rincón en que anida el silencio y repasar las páginas de la nostalgia de lo que pudo ser y no fue, no importa ya por qué o por qué no.

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Podemos, la CIA y la manipulación de la democracia



Que iba a nacer un partido político tras las acampadas de la Puerta del Sol de Madrid en aquellos días de 2011 era evidente, y así lo entendí nada más se produjo aquel aparentemente espontáneo brote de indignación ciudadana. La situación del país por causa de corrupción y por los abusos del poder era entonces tan insostenible como hoy, y quienes somos profundamente escépticos ante lo «espontáneo» y consideramos que en política no existe la casualidad, nos mantuvimos expectantes, aunque sospechando que allí había mucho más que gato encerrado. El Sistema era obvio que iba a jugar sus cartas ante la posibilidad de que un movimiento con tanto respaldo social triunfara, y me adelanté un poco a la jugada escribiendo «La estirpe de Abaddona» —obra que puedes encontrar en esta misma web—. El tiempo, siempre tozudo, ha venido a demostrar que aquella fantasía de la que nació Podemos fue toda una maniobra del Sistema, en la que no es difícil ver la mano quienes gobiernan las sociedades desde la sombra.

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Subastas



Siempre hubo oportunistas y carroñeros, cazadores de gangas y corsarios de lo ajeno, quiénes se sortean las túnicas de los crucificados y quiénes acumulan haberes con la miseria de sus prójimos. Cosa del mundo y de la naturaleza humana, sin duda, que suma y compendia en su estructura a todas las demás especies. Los diarios de compraventa e Internet están atravesados por mil aullidos desesperados entintados por el pánico: «Vendo hogar que se derrumba», «Vendo moto de un hijo muerto», «Cambio riñón por alimentos», «Alquilo cuerpo para uso esporádico». La amargura se desborda por los márgenes, urgente chorrea entrepáginas con eco de mil lamentos: «Es la vida que me pudo, es la suerte siempre adversa, es la desgracia de la incertidumbre de creer que era libre..., es la inútil fe del consumo que me lió en su maraña...»

A la puerta de los juzgados, en las salas de subasta o al otro lado de las pantallas, las mafias juegan a los dados mientras la funcionarial justicia pasiva mira distraída hacia otro lado: la liturgia del fracaso propicia la tenebrosa misa del dinero. Sentenciados a golpe de martillo (jueces y subasteros firmemente los sujetan) tras el ofertorio engullirán la carne y la sangre del ajusticiado en unas hostias tintas de amargura. Buena leña se recoge del árbol cuando ha caído, y con ella se caldearán las heladas almas del bestiario.

Pasear por esos diarios o esas páginas de Internet es un viaje a la catástrofe, una excursión a la tristeza. Son ventanas a la desgracia que impávidamente nos asuela desde la rutina; son paisajes ordinarios de una sociedad construida y cimentada en los haberes. No todos reímos el mismo día ni se nos saltan las lágrimas a la misma hora; nuestra indiferencia de hoy será la apatía que nos cerque mañana, y el mañana es una bestia paciente que siempre alcanza su presa. Hoy estamos a salvo, pero nos ha puesto sitio el lamento, nos rodea la desdicha, nos pretende el infortunio, la calamidad alquiló la casa de al lado. Nadie estará a salvo por siempre, y, entonces, ni los amigos o los parientes soportarán la adversidad a pie firme mucho tiempo. La solidaridad tiene un esqueleto efímero que por breve lapso soporta la catástrofe y una carne evanescente que gasifica la nobleza: «Mala suerte, ánimo», «Lo lamento, chico, hoy no puedo», «No está, ha salido». La amistad y el cariño, hoy, sólo es convergente al éxito o la fortuna. La desgracia tiene vocación eremita, voraz sólo carne adentro. «Vendo niño para lo que quieran», «Alquilo alma en buen estado». Sólo lo que pesa, vale; sólo lo que mide, cuenta; sólo lo que se puede transmutar en dinero, sirve. Así es la sociedad que hemos andamiado: unos venden riquezas de saldo y otros compran pecios de sueños naufragados. Las fortunas son tan grandes cuantas miserias y tristezas han acopiado.

Pasear por estas páginas, ya digo, es sumergirse en lo patético, es darse un baño de ignominia, es navegar en lo abyecto; pero no nos sobrecoge, quién sabe si porque olvidamos que hace tiempo también subastamos nuestros credos, quizás por baldíos o por falta de uso, o porque nos vimos forzados por el fracaso a cambiarlos por un poco de reconocimiento. Tal vez, sí, los vendimos, o nos los expropiaron o la supervivencia nos obligó a desprendernos de ellos, como liquidamos nuestra Fe y renunciamos a Dios, o como quebramos nuestra ideología en el canto de una urna amañada. Nos fuimos desnudando al mismo ritmo que nos vestíamos de patrimonio, coches, casas, televisores..., y nuestra emoción la condensamos en videos, nuestras esperanzas las enlatamos, nuestros anhelos los revestimos de carne o los invertimos en la bolsa. Todo, todo lo fuimos transformando en réditos, intereses, atrezos..., y dejamos la criatura que éramos corita y sola, sin más recurso que subastar lo que ya no servía. Tal vez también la vendimos, o nos la expropiaron o la alquilamos a otra fe más de la tierra, más de mundo y su concierto, más del placer y el dinero. Tal vez sea ella la que no reconocemos en esos anuncios que urgentemente imploran, la que se ofrece como ganga, la que salda sus haberes en subastas a la baja.

«Oportunidad: vendo mi alma, buen estado, ideología sin estrenar, credo de sólo palabras, exenta de utopías y capaz de albergar cualquier dios o a ninguno..., o la cambio por supervivencia mínima, vacío confortable o nada más que un pasar sin quebrantos.» Los quioscos de prensa tienen un tinte macabro, una pornografía de almas desnudas que buscan comerciantes de la carne que las disfrute; Internet, tiene un bemol de indecencia sin clasificar, aplaudido por los cibernautas que anhelan llenar con lo ajeno el vacío que les conforma. En todas partes hay anuncios como esquelas, encíclicas urbi et orbi de almas en quiebra. A la puerta de los juzgados los desolladores y los corsarios esperan a sus víctimas; ya no se esconden en callejones oscuros ni acechan en descampados con navajas o pistolas: a quien la desgracia le señala, la justicia le vacía los bolsillos y les reúne en las salas todos los haberes de sus víctimas. Las sombras ya no son un parapeto al hurto o el latrocinio; hoy se celebra con toda la liturgia: con sotanas y birretas, con testigos, con taquígrafos y lámparas. Las lágrimas no sirven, ni las fes, ni los credos: Dios mismo no es más que una ilusión para levantar los ojos al cielo cuando nos alcanza la catástrofe, un último recurso a nuestra tibieza.

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Elegir



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Ahora, que los pastores ocupan los palacios con su arrogancia…; ahora, que los héroes van en pantalón corto o que desde los escenarios del consumo hacen gorgoritos…; ahora, que los modelos sociales son ensalzados por su inmoralidad e ignorancia…; ahora, que los poderes se sirven de la Ciencia y los Medios de propaganda para controlar en su favor a los colectivos…; y ahora, que cada hombre se desarrolla en la más tenebrosa soledad en medio de un orden multitudinario y que ignora para qué ha nacido, tal vez sea el momento de cuestionarse si era éste el orden que con tanto afán persiguieron las sociedades como destino o el fruto de los ríos de dolor y sangre que tan copiosamente a lo largo de la Historia se han vertido. Es sabido que no se puede escapar cuando se desconoce que se está prisionero, y que lo primero para alcanzar la libertad es saber qué es ésta y cuál es su sentido. Con desatino e insistencia siempre el asno prefiere el confort de la cuadra, aunque también ello le suponga el palo, la carga y lo triste del pesebre, porque quien se enamoró de su penitencia y su cadena no podría comprender siquiera lo que la libertad le ofrece.

La libertad es mucho más que una palabra, va mucho más allá que la capacidad de obrar como se quiere: es la responsabilidad de crecer eligiendo no tanto lo placentero como lo correcto, y la de ser lo que se puede ser, multiplicando los talentos que al nacer se recibieron. Libertad es comprender el juego de la existencia, sin pánico al fracaso ni vanagloria hacia el éxito: el mérito, con paciencia, es ir abriendo las puertas de salida del laberinto, asomándose a dimensiones de los probables destinos que según el esfuerzo se pueden alcanzar. Quien decide entrar y quedarse en la dimensión de la futilidad, el placer por la comodidad o la intrascendencia, sin importar cuánto se extienda su existencia, nada vivirá, a no ser como la bestia que incluso en la antesala del matadero sólo busca aparearse o qué comer. Es importante saber para comprender este juego, que luego de nacer nada más se trae en el haber que una cosa segura, además de la duda de un defecto que combatir una virtud que perfeccionar, y es ello que un día se ha de morir porque para vivir se viene siempre con fecha de caducidad. El saldo en esa hora final tiene mucho que ver con la dimensión que durante los días de existencia se decidió ocupar, y con la osadía que se tuvo con cada una de las elecciones que se tomaron. Interpretar las notas del pentagrama de la vida es, al fin, lo que hace de cada quien un músico genial o nada más que un infeliz que sólo supo emitir ruidos y desafinos.

Se nace para elegir, en ocasiones, tantas veces como se respira. Parece mentira, pero una sola palabra o un acto mínimo, puede ser la clave que abre una puerta a un universo paralelo, y se entra en ese cuarto y se mira, y es como si la vida se desdoblara a horizontes insospechados, y si se permanece en ese espacio, los días cambian su sentido, empujando a quien se adentró a un destino que, despacio y con dolor, ofrece diferente resultado del que se hubiera obtenido por el otro camino. Se elige, y en esa elección se encuentra la razón profunda que varía un destino para mejor o peor, el cual exige su cuota de dolor, porque éste es el pago al barquero por cruzar a esa orilla y alcanzar la maravilla de la nueva dimensión, además de ser el motor de toda transformación. Con dolor se nace, y es por él que una criatura que fue un poco pez en el vientre en que se engendró comienza a respirar, librándose de la prisión de la inmovilidad para abrirse a horizontes de libertad. Con dolor se crece, y es con cada dolor que se paga al barquero por aprender a vivir, siendo el abono tan grande o tan pequeño por según y cómo se elige asumirlo. Con dolor se desarrolla la criatura, porque no hay aventura sin riesgo ni elección sin precio. Después de todo, al cielo no se sube en ascensor, sino andando y con fatiga, y es preciso pagar por cada paso que se da, porque nada es gratis, ni siquiera el pecado. De todo se aburre uno, hasta de pecar, si que es eso es continuado; por la misma razón la vida se vive elección a elección y paso a paso, y en ese itinerario la constancia representa las alas para alcanzar lo más alto, no ante los demás como ante sí mismo, y dar sentido al conjunto de los días de existencia.

El sentido de la vida, eso es seguro, no es vegetar. Es conocimiento elemental que lo que está inmóvil está muerto. Basta con mirar, ver lo que rodea como si fuera un espejo, porque la verdad para que lo sea en todas partes debe replicarse, siendo uno y lo otro imagen y reflejo. ¿El dolor?..., no es nada, sino una ocasión o una herramienta para ascender o descender, el precio que debe abonarse por la posibilidad de crecer, aunque se prefiera sufrir y negarse a elegir la oportunidad de salida que la vida nos ofrece para escapar del laberinto. Pero siempre hay que elegir, siempre, porque vivir es optar, siquiera sea señalando la falsa seguridad, como el asno, de continuar por el mismo camino. Tarde o temprano, andando el tiempo, si es que tiempo suficiente queda, la vida volverá a ofrecer lo mismo, con el mismo precio en dolor y con el mismo costo en espanto. El quebranto de la elección es el miedo al dolor que transforma, pero es una norma que ha de ser cumplida porque en la vida, para que el cambio permanezca, ha der ser abonada con sangre. Los otros cambios, las otras elecciones son solamente sensaciones, y por ello mismo, pasajeras, cosa de hoy o de un rato, como un propósito vano o como un imaginario camino que no va a ninguna parte, a no ser a la felicidad del asno. Sólo lo que duele y se asume como una oportunidad tiene la posibilidad de arraigar de una forma imperecedera. En ninguna era hubo para nadie elección sin riesgo ni crecimiento sin dolor; la razón, tal vez se halle en que no se nació para jugar, ni siquiera para gozar o para latir sin sentido, sino para decantarnos como ángeles divinos o fallidos.

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Genética de onda y modernismo



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No es muy conocido a pie de calle, pero en los más círculos más avanzados de los estudios genéticos se sabe ya que el ADN se forma como consecuencia de una resonancia de onda cuántica. El vacío, en realidad, es el útero en el que se engendra la vida. Una vida que curiosamente, y sintetizando, está formada por una disposición específica de 20 aminoácidos y 2 codones que —aquí viene la sorpresa— se corresponden con las 22 letras del alfabeto hebreo. Algo sorprendente para muchos, y que pudiera ser iluminador para todos, porque según esta avanzada técnica cada gramo de ADN podría almacenar una cantidad gigantesca de información, tanta como mil millones de terabites por un espacio de tiempo superior a los mil años. Es decir, que quienes aún sostienen que la vida es una cuestión de simple casualidad —evolucionismo—, no podrían estar más equivocados. Vista así la cosa, la visión que se tiene de la realidad que habitamos y las manipulaciones a las que estamos sometidos por los aparentemente actos absurdos de ciertos poderes, adquieren una dimensión tan coherente como sorprende a la luz de esta recién descubierta realidad.

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Vanidades



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Estamos sobrados de palabras. Si por ellas consideramos a nuestros semejantes, todos son héroes, genios, justos, capaces, amantes…; si los consideramos por su actos, sus retratos arrojarían los semblantes de cobardes, torpes, envidiosos, incapaces o de ilusos que desean vivir a trasmano un romance de telenovela… Y se engañan, claro; pero sobre todo nos engañan, porque la vida hay que vivirla a ras de suelo y a quemarropa, jugándose el tipo con cada acto y con cada credo. La comunicación es imprescindibe para una sana ralación y ¡ay de aquél que no la mantiene o la frustra!; pero cuando además los actos y las palabras chocan por contrarios como dos trenes sin frenos, se comprende que todo lo vivido era vanidad y que el conocido era un extraño que jugó sin escrúpulos con el corazón. No se puede nadar y guardar la ropa, y no se debe jugar con la confianza de otro porque ésta es la única cosa del mundo que si llegara a perderse ya jamás se la podría recuperar. La palabra, el verbo, crea; y si la palabra no es verdadera, si los actos la traicionan, lo que resulta de ese verbo es una creación falsa o siniestra que se abre impúdica a horizontes inabarcables de dolor.

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ME CAGÜEN TO’



«El mal avanza no porque los hombres sean cada vez más malos, sino porque los buenos no hacen nada por impedirlo.» Ésta es la razón por la que regreso a los artículos de opinión que hace ya algún tiempo dejé por el agotamiento que me suponía el luchar contra molinos; sin embargo, es imperioso hacer algo más que quejarse, y aquí estoy de regreso. Cargadas las baterías, vuelvo con toda la fuerza, rogándote, lector, que apoyes esta iniciativa haciendo algo más que leer lamentos: ponte en marcha tú también, porque o hacemos algo realmente importante entre todos los que estamos más que hartos de tanta corrupción política, social y moral, o los malos van a ganar la partida sin oposición alguna. Y, como introito, solamente una cosa más antes de entrar en materia: «Cuando los políticos temen al pueblo, hay libertad; cuando el pueblo teme a los políticos, hay tiranía», un aserto de Thomas Jefferson que se mantiene vigente hoy más que nunca. Sobre estos dos pilares pretendo apoyar mi retorno a este medio de expresión verdaderamente libre. Y si quieres participar con tu artículo, envíamelo y hazlo. La realidad, al fin, la construimos entre todos, aunque hoy, lamentablemente, los idiotas son mayoría, y ya se sabe que nada hay más peligroso en cualquier organización que un idiota con iniciativa. Sobre todo si además está en el gobierno.

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Fáciles remedios para difíciles problemas



Cuando se aplican las mismas fórmulas a los mismos problemas, los resultados no pueden ser distintos a los que ya se obtuvieron en anteriores ocasiones. Esto si se aplica alguna fórmula, claro, porque en Política, para solucionar los problemas sociales no suele aplicarse ninguna más allá de subir los impuestos. Y en esas estamos. Después de buena parte del 2016 sin Gobierno —gracias a Dios Bendito por ello— volvemos a las andadas, y como siempre, nunca para bien, aunque ahora con algunas caras nuevas que en breve serán también viejos conocidos de ese pelotón de inútiles que nos saquea desde la capital de Política, Manguncia. Suelen afirmar los necios de la Política de quienes somos críticos con ellos, que solamente destruimos sin aportar nada, a menudo tildándonos de envidiosos, antisistemas o resentidos, y amparándose con simplezas semejantes prosiguen adelante con su locura legisladora, sirviendo siempre enajenadamente los intereses espurios de las grandes compañías, de los poderes en la sombra que han comprado sus almas o, en el mejor de los casos, apalancándose en el poder para darse la gran vida y, si es posible, embolsarse algunos dinerillos del Erario. Sobran ejemplos. Sin embargo, esto no es así, ni mucho menos, y en este artículo daré algunas recetas que solucionan grandes y serios problemas sociales sin que por ello sea necesario subir los impuestos, para que estos necios no puedan argüir que los críticos solamente destruimos sin aportar nada. Tomen buena nota, porque aplicándolas se puede bajar, y mucho, la presión contributiva.

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3 Novelas imprescincibles


No busques en mi obra solamente entretenimiento y cultura;
hazlo, también, con la información que jamás encontrarás en los diarios,
porque sólo como ficción pueden difundirse ciertas verdades.

Cuando los descontentos controlen el poder..., el poder controlará a los descontentos.

Nibiru ya está aquí, y precediéndole, sus ángeles anunciadores: Ajenjo y Apolión.

Cuando el terrorismo es un negocio para contolar las masas.




PVP Papel: 21,00 €

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PVP Ebook: 10,00 €

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Sinopsis: ¿Y si los descendientes de los hijos de los dioses que copularon con las hijas de los hombres en tiempos anteriores a Enoc aún estuvieran entre nosotros y fueran ellos los responsables de todos nuestros males?... Tal vez, todas las respuestas se hallen en el Bohemian Grove, y sea indispensable la participación del único demonio arrepentido, Abaddona, para combatirlos con puño de hierro.

Sinopsis: ¿Y si Apolyon, el Rey del Abismo que se menciona en Apocalipsis 9:11, no fuera un demonio?... ¿Y si Nibiru, el mítico planeta de los sumerios, realmente existiera?... De ser así, Apolyon podría ser un escombro espacial que acompañara a ese planeta en rumbo de colisión con la Tierra. En Tal caso, todo lo referido en ese capítulo 9 del Apocalipsis tendría un sentido prácticamente literal.

Sinopsis: ¿Y si el terrorisno no fuera una lucha armada de hombres que persiguen fines políticos sino una herramienta de los Estados para controlar a sus poblaciones a través del pánico?... "Lemniscata", es la novela que trata este espinoso asunto, y lo hace, como han dicho algunos críticos sobre ella, con una exquisita literatura que consigue una imposible aleación entre seda y acero.






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Rhinoslider 1.05