El fin de la libertad

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En todos los sentidos, el fin de la libertad ha llegado. Ninguna dictadura precedente en la historia ha adolecido de tanta falta de libertad como el actual régimen, ni ninguna de ellas ha tenido la malicia de enmascararse como democracia, lo que al régimen global que habitamos le infradota incluso de nombre, convirtiéndolo en profundamente mentiroso: el imperio de la mentira.

El miedo —real, inventado o inyectado— ha sido siempre el motor de la falta de libertades.

Miedo del poderoso a ser desbancado por sus enemigos.

Miedo de los pueblos en tiempos de conflicto.

Miedo a la inseguridad.

Miedo a lo desconocido.

O, como ahora, miedo a la muerte.

La Política del Pánico es una herramienta contemporánea. Los modernos dictadores han aprendido mucho de la Ciencia y de la Historia, y han progresado enormemente en el uso de la mentira. Gracias a ella —la Política del Pánico— manejan a las sociedades como a masas de plastilina, moldeándola según sus intereses, así en lo doméstico —cada país— como en lo global.

Lo nacional, desde la II Guerra Mundial, ha quedado relegado al gobierno de un cortijo que no les pertenece a los nacionales. De hecho, no hay ninguna nación —ni siquiera EEUU, Rusia o China— que sea soberana: los gobernantes son otros.

Desconocidos.

No elegidos.

Poderosos.

Muy poderosos.

En mi obra «La otra —irreverente, pero verdadera— historia», lo expongo de una forma muy clara: desde tiempos inmemoriales, desde hace milenios, estamos librando una guerra cruel y soterrada entre el Bien y el Mal, y lo documento sobradamente con hechos que han sido noticias o cabeceras de informativos.

Nada es casual.

Todo está orquestado, planeado.

En esa novela de no-ficción articulo mi tesis en torno a las cartas del Tarot, no como vehículo adivinatorio, sino como guía, como esquema de un programa que siguen al pie de la letra las naciones y los poderosos que gobiernan o pretenden gobernar el mundo.

La primera carta, «I El mago», arranca con la Revolución Francesa en 1783, y a un ritmo de 13 años —13, número masónico y satánico donde los haya— van avanzando naipe a naipe hasta nuestros días, cumpliendo propósitos específicos en cada periodo.

Ninguno de esos propósitos es local o nacional: todos ellos son propósitos globales que afectan a la totalidad del mundo.

Quien lo quiera constatar, no tiene más que comprar la novela en mi página.

El naipe «XV El diablo», parte justamente de la detonación de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, y representa la puesta en escena de la última etapa del Mal para hacerse con el mundo, o quien sabe si para reclamarlo.

Es ahí cuando nacen oficialmente los organismos supranacionales como la ONU, la OMS, el BM y todos los demás, incluidos esos grupos de apoyo, thinks-tanks o grupos de presión y/o ejecución que son la Trilateral, el JPL, el Club Bilderbeg y los grupos G.

Ni siquiera esos nuevos estamentos supranacionales son los que gobiernan, sino los encargados de poner en marcha las acciones que decretan quienes nunca dan la cara, los que se mueven en la tiniebla del anonimato.

La Política del Pánico no es directa por parte de quienes la aplican. Los autores intelectuales —esos que gobiernan en las sombras— usan sicarios para llevarlos a cabo. Y son muy buenos profesionales. Ni siquiera los sicarios saben que son sicarios y que los están sirviendo: son creados con ese fin y, a través de sus emociones humanas, conducidos a perpetrar las atrocidades que llevan a cabo.

El 24 de octubre de 1990 fue expuesta por el presidente italiano, Giulio Andreotti, la Operación Gladio en el Parlamento Europeo. Una Operación de inspiración militar que terminó dirigiendo la OTAN, la cual abarcaba otras muchas operaciones encuadradas en ella.

Ahí se concibió el terrorismo como arma de Ingeniería social.

Ahí nació ETA.

Ahí nacieron las Brigadas Rojas.

Ahí nacieron los Baader Meinhof.

Ahí nacieron casi todos los grupos terroristas del siglo XX y XXI.

Ahí nacieron los partidos comunistas modernos.

Ahí nació la Social-Democracia.

Ahí se definió que los partidos socialistas —modernizados a su antojo— alcanzaran el poder en todo el mundo para moldearlo a sus intereses: destruir cualquier clase de aglutinante social —religiones, tradiciones, patriotismo— y sumir las sociedades en la nada a través del «buenismo».

La gran mentira.

Otra del conjunto.

Los terribles atentados de los grupos terroristas no eran más que píldoras de la Política del Pánico que empujaban a las sociedades a suplicar el amparo de quienes financiaban esas organizaciones terroristas a cambio de libertad.

La ecuación Terror * Seguridad = Pérdida de Libertades, se instituyó como la base de la Política.

Y funcionó perfectamente.

Aún hoy lo hace.

Es cierto que a partir de esta puesta en conocimiento público de toda esta trama se llevaron a cabo ciertas investigaciones parlamentarias por parte de algunos parlamentos nacionales europeos; pero no era más que poner a investigar a los zorros sobre quiénes habían asaltado el gallinero.

La Operación Gladio aún continúa en el día de hoy.

Cuanto vivimos forma parte de la Operación Gladio.

Otra cosa que desvelo en mi novela es que todos los países que han ido sumándose a ese perverso club manejado por quienes mueven los hilos desde las sombras, tienen en sus banderas tres colores: blanco, azul y rojo. Y no es casual: del capitalismo (azul) al comunismo (rojo), controlado por la luz (Lucifer), que está representado por el color blanco.

Incluso Rusia cambió su bandera roja por la azul, roja y blanca.

Juegan todos en el mismo equipo, aunque parezca que no y hasta que eventualmente se enfrenten en una guerra nuclear. No importará porque a los «dioses» no les interesan los hombres, y ellos serían los únicos sacrificados.

La Política del Pánico necesita de terrores continuos para mantenerse, porque si los hombres se sintieran seguros por sí mismos no serían obedientes y se harían incontrolables.

El futuro es comunista: nadie debe poseer nada, todos deben depender del Estado, todos han de ser obedientes al Estado: el Estado es dios (ellos, los que manejan el mundo, la élite).

Y su dios los da pensiones (maná), los educa (adoctrina), los informa (manipula), los da trabajo (esclaviza) y los ofrece esparcimiento y diversión (corrupción).

Agenda 2030.

Permíteme, lector que te recuerde parte de la arenga de Satanás a sus huestes después de la derrota, tal y como refleja Milton en su obra «El paraíso perdido»: El mejor partido que nos queda es el de emplear nuestras fuerzas en un secreto designio: el de obtener por medio de la astucia y del artificio lo que la fuerza no ha alcanzado, a fin de que en adelante sepa por lo menos que un enemigo vencido por la fuerza sólo es vencido a medias.

Casi nada.

La astucia y el artificio.

La Política del Pánico, vaya.

Hoy está sucediendo eso mismo, aunque en una etapa nueva.

I El mago 1763-1776 Fundación de los EUA - La sede de la élite
II La papisa 1776-1789 Revolución Francesa - La élite en Europa
III La emperatriz 17891802 Gran Bretaña regente de Europa
IV El emperador 1802-1815 Reconquista de América - Expansión al sur
V El papa 1815-1828 Revolución Industrial
VI Los enamorados 18281841 Revoluciones románticas
VII El carro 1841-1854 Desarrollo tecnológico - Expansión al este
VIII La justicia 18541867 Imperio de la élite en Occidente
IX El ermitaño 18671880 Construcción-destrucción social
X La rueda 1880-1893 La Técnica y la Ciencia, dios
XI La fuerza 1893-1906 Expansión militar en todo el planeta
XII El colgado 1906-1919 Sustitución dogmática - Nuevos ismos
XIII La muerte 1919-1932 Neodogmatismo - Preparación al parto
XIV La templanza 1932-1945 Elevación y victoria de la élite a nivel mundial
XV El diablo 1945-1958 Nacimiento de la Bestia - Era del pánico
XVI La torre 1958-1971 Derribo de los credos e ideologías
XVII La estrella 1971-1984 La Confusión - Sociedades Tecnológicas
XVIII La luna 1984-1997 Establecimiento del imperio de la mentira
XIX El sol 1997-2010 Degradación social - Globalización
XX El juicio 2010-2023 Globalización - Gobierno mundial
XXI El mundo 2023-2036 Implantación del NWO - Reducción población
El loco 1776-2... La élite ejecutando el designio secreto

Como ves en el esquema, extraído de «La otra —irreverente, pero verdadera— historia», estamos terminando la etapa que se corresponde con el naipe «XIX El sol», y vamos a dar inicio a la etapa que se corresponde con el naipe «XX El juicio».

La globalización, con la pandemia que vivimos, concluye el año que viene. Probablemente, con el nombramiento de un Gobierno Mundial de facto. El mismo año 2023 comienza la reducción masiva de la población.

El mundo ya está maduro para eso.

Nunca, las grandes Operaciones y mucho menos la Ingeniería Social, se sirve de una única estrategia. A veces, son muchas y muy disímiles las que se aplican, porque la realidad es muy compleja y es preciso que todos los elementos se transformen a la vez para alcanzar el resultado apetecido. Han aprendido mucho de la historia, tal y como dije.

El mundo ya está lo bastante informatizado, y el apagón completará el proceso para que, cuando vuelva el encendido, tengamos un nuevo orden, no esa timorata nueva realidad que cacarean nuestros líderes.

El mundo ya es un Estado Policial. Hoy hemos normalizado ya que militares y policías ocupen nuestras ciudades, ya sea por causa de las pestes mundiales que esparcieron, ya por actos terroristas manipulados. Y, por si fuera poco, tenemos policías de balcón.

El mundo ya es una gran prisión. Por nuestro bien —siempre por nuestro bien— ya nos pueden condenar a autoencarcelarnos en nuestras casas, so pretexto de posibles contagios, para lavarnos el cerebro con sus televisiones y sus entretenimientos.

El mundo ya está maduro para implantar las nuevas fes que adorarán los hombres. No solo porque las grandes religiones han sido tan desprestigiadas y degradadas es que los hombres aceptarán como benditos una nueva religión global que, aunando a musulmanes, cristianos y judíos —los grandes monoteístas— ponga sobre el altar el dios de sus rezos, Lucifer, sino que han logrado que ya nadie o casi nadie crea realmente en Dios, gracias al darwinismo, al materialismo del Big-bang y al liberalismo social, político y económico. Un nuevo dios es necesario, y este será Lucifer.

El mundo ya está maduro para las nuevas tradiciones. Las viejas, han sido exterminadas.

La familia.

La heterosexualidad.

La patria.

Los héroes dignos de encomio (hoy priman los héroes rosas).

Los modelos sociales.

La honradez.

La virtud.

Los nuevos valores pueden ser implantados.

Y ya todos tienen, al inmunizarse, el suficiente grafeno en la sangre como para ser manejados y controlados de forma remota gracias a las redes 5G. Se les puede inducir pensamientos, ideas, obediencia… o se los puede exterminar, todo ello de forma remota.

Puede ser que quede un episodio breve de Guerra Mundial -atómica, para más señas- para entresacar un poco de excedente de personal a la vez que para encumbrar al Señor de los nuevos tiempos, el Anticristo.

O puede ser que haya nuevos elementos infecto-contagiosos de alto poder destructivo que esquilmen a la población.

O ambas cosas.

En cualquier caso, el futuro ya está aquí.

El infierno ya está aquí.

Y ahí no caben los disidentes.

Un futuro tal, en el que, incluso los que no creen porque así se lo han impuesto, creerán.

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