BLOG  /  Artículo   /  El fantasma de La Moncloa

El fantasma de La Moncloa Artículo

Los empleados de La Moncloa afirman que desde junio pasado hay un fantasma que deambula por sus dependencias; pero aseguran, en voz baja y con mucho pánico haciéndoles inflexiones en la voz, que no es cierto que el palacio esté embrujado, sino que el que está encantado es el fantasma, pero de conocerse a sí mismo.

Parece ser que no arrastra cadenas de hierro, sino lubricantes de babas, porque se ha rodeado de una turba de halagadores que le corea permanentemente lo fermoso que es, y, por supuesto de espejos, muchos espejos. Es frecuente, según dicen, verle al fantasma absorto ante cualquiera de ellos como Narciso ante el estanque, subyugado por su propia belleza entretanto una voz de ventrílocuo en off (¿Eco?) le confiesa el amor apasionado que consume su materia.

El fantasma de La Moncloa, en fin, es un prisionero de su beldad, aunque no reside a tiempo completo en ella: a veces, como que se evanesce con lo que ya considera su jet privado —el avión presidencial— para hacerse fotos con los personajes más de moda del mundo, presidentes y cosas así, aunque en ocasiones alguno como Trump se la niegue y le deje amohinadito y con la naricilla fruncida; y otras, también se evapora en su jet en plan ricachón de Hollywood, con gafas de sol y una cohorte de periodistas que inmortalicen su devaneo con la despreciable turba de los mortales, a ver a un espectáculo musical de The Killer  o algo así, y darse un baño de multitudes.

Este es el baño que más le gusta, porque es un fantasma muy limpio y aseado, y hasta hay quien dice que si no fuera por esas abluciones tan enfervorecidas que le proporcionan la pátina de babas sobre la que se desliza, se diluiría en su propio ectoplasma y se quedaría en nada.

No siempre puede volatilizarse, claro, y en ocasiones se pone ropa deportiva, se rodea de la aureolada nube de flashes de los periodistas que inmortalizan sus gracietas de presi superguay y corre por los jardines del palacio. Poco, eso sí, pero lo bastante como para que sus admiradoras se prenden de su torneado ectoplasma, de su torso de pura materia inconsútil y de su linda carita adorada por Hera y que le produce náuseas a Némesis. Y que no haga nada o que se centre en esas estulticias es lo mejor para todos porque, si tenemos en cuenta ese dicho que afirma que “en toda organización no hay nada peor que un idiota con iniciativa“, lo que toca con su talento lo convierte en materia volátil como él mismo. No solamente en las dos acciones notables que ha llevado a cabo ha convertido a España en un Estado fallido y nos ha puesto en la vieja tesitura de enfrentar visceralmente a las dos Españas: Cataluña y lo de Franco, que ha reabierto las puertas a los radicalismos ya olvidados. ¡Que se quede en el jet o siendo baboseado en La Moncloa, virgencita, o si no este fantasma nos evanesce a todos!

Se gusta, se gusta mucho, y, aunque le acusan de ridículo y trasnochado okupa por invadir La Moncloa a trasmano con su éter, tiene que entenderse que un megalomaníaco fantasma sin palacio es como un jardín sin flores, y, claro, el necesitaba uno y una cohorte de babosos sobre cuyas excrecencias salivares poder deslizarse. Es un poco como el tipo ese de Venezuela que se ha proclamado a sí mismo presidente por el artículo 33, pero tenemos que ser racionales y entender que en estos tiempos frikis es lo que toca. Uno mira el panorama internacional, y le tiemblan los pulsos; pero mira el de aquí, y hasta el colodrillo se le cimbrea. Estamos haciendo entre los que le practican el besaculos al fantasma de La Moncloa y los que no, un pan como unas hostias. Y, puestos ya en lo peor, lo mismo va y gana las elecciones, que lo de frikis parece ya una infestación nacional y de los votantes se puede esperar ya cualquier cosa. ¡Joooooder, pobre España! Y es que a falta de materia mortal y sustancia humana, en el fantasma de La Moncloa solamente puede cumplirse a rajatabla el famoso Principio de Peter: “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de máxima incompetencia.Alea jacta est.

Publica un comentario

PROTECCIÓN DE DATOS: De conformidad con lo dispuesto en las normativas vigentes en protección de datos personales, el Reglamento (UE) 2016/679 de 27 de abril de 2016 (GDPR) y la Ley Orgánica (ES) 15/1999 de 13 de diciembre (LOPD), le informamos que los datos personales y dirección de correo electrónico, recabados del propio interesado o de fuentes públicas, serán tratados bajo la responsabilidad de ÁNGEL RUIZ CEDIEL para el envío de comunicaciones sobre nuestros productos, y se conservarán mientras exista un interés mutuo para ello. Los datos no serán comunicados a terceros, salvo obligación legal. Le informamos que puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, portabilidad y supresión de sus datos y los de limitación y oposición a su tratamiento enviando un mensaje al correo electrónico a la dirección: arc@angelruizcediel.es