BLOG  /  Artículo   /  El negocio de las ONGs

El negocio de las ONGs Artículo

El voluntariado está de moda. Un sinnúmero de personas de enorme compromiso con la especie y los menos favorecidos, a la vista de cómo está el mundo, decide remangarse y echar una mano por mejorarlo, poniendo gratuitamente al servicio de distintas ONGs su esfuerzo, sus capacidades y su ilusión. Nada más plausible. Los «voluntarios», esas personas desprendidas, en consecuencia, quedan libres de toda sospecha.

La cuestión para las ONGs, sin embargo, es: ¿se trata de un negocio de algunos vivos o de una cuestión realmente sincera y honesta? La respuesta, desde luego, no puede ser lineal. No hay un sí o un no para todo. Ningún río es más revuelto que este, y de vez en cuando nos encontramos con «sorpresas» poco o nada agradables al respecto.

Si deseamos saber cuántas ONGs hay en España es una tarea ardua, si es que no imposible. Registradas como asociaciones, fundaciones y demás formas jurídicas, hay más de seiscientas mil. ¡Una por cada 74 habitantes!. Como se lee. Y las hay para todos los gustos.  E inmediatamente surge la segunda cuestión: ¿cómo se financian? Pues según y cómo porque no hay datos concretos. Algunas fuentes, las más numerosas, cifran los ingresos de estas al 50% entre obtención de subvenciones públicas y recursos privados. Pero no tenemos datos de cuánto dinero público se destina a esto, porque las fuentes que donan esos dineros son múltiples: el Estado (en los presupuestos de cada ministerio), las Comunidades Autónomas, los ayuntamientos… Las cifras más o menos reconocidas se mueven en torno a los 1500 millones de euros anuales.

Todo un negocio, si es que hay vivales entre ellas.

Y mucho más negocio si estas tienen «contactos» con las Administraciones.

Y ahora surge la tercera cuestión: ¿Son eficaces, sirven de algo? La respuesta vuelve a ser mixta: las hay que sí, las hay que no y las hay que según y cómo.

Por ejemplo, entre esas más de seiscientas mil ONGs que hay en España, decenas de miles tienen los mismos fines sociales. Naturalmente cada una de ellas con un nombre distinto, una organización propia y una administración diferente para conseguir recursos. Esto, en sí mismo, las convierte en ineficaces, y uno tiene que preguntarse por qué. Si esas decenas de miles de ONGs pretendieran honestamente alcanzar sus objetivos de solucionar un determinado problema social (o paliarlo al menos), ahorrarían mucho si contaran con una sola administración, una única organización y un solo nombre. Y, además, no se interferían.

Pero se eliminaría el «ego» del fundador.

Se eliminaría el protagonismo personal.

Se eliminaría el «lustre» de la iniciativa.

Es decir, no pretender paliar o solucionar nada, sino darse viso de solidarios, luchadores solitarios o benefactores que reciben el halago de sus semejantes.

Pero es que, además, es un río extremadamente revuelto, y en él hay quienes saben pescar muy bien. Camuflar intereses espurios en ese maremagno no es nada difícil, de modo que entre ellas las hay montadas por los partidos políticos y por los ingenieros sociales para implantar modelos de pensamiento único. Con esa máscara, se presentan ante la sociedad como asociaciones, fundaciones u ONGs que agitan la sociedad «espontáneamente» con todo tipo de movilizaciones, cuando son movimientos perfectamente calculados. Y esta cuestión es muy interesante: ¿han conseguido sus fines o han paliado algo? Si nos referimos a la eliminación o al descenso de víctimas en determinados casos (violencia machista o de género, etc.), la respuesta es un rotundo no. Si lo hacemos respecto de la modificación del pensamiento de grupo o de masas (movimientos homosexuales, lucha de géneros, etc.), la respuesta es un rotundo sí. Luego podemos concluir en este supuesto que no se trata de asociaciones, fundaciones u ONGs sin afán de lucro: tienen muchísimo afán de lucro respecto de la modificación del pensamiento social o de masas: son maniobras de ingeniería social.

Estas, más que ningunas otras, son las más subvencionadas.

Curioso, ¿verdad?

Pero es que también hay decenas de miles de ONGs dedicadas a captar subvenciones y a promover campañas de solidaridad para recaudar fondos con los que sus fundadores o dirigentes se dan a la buena vida. Sindicatos y organizaciones mafiosas aparte.

Las hay para que dé la impresión de que «todos» estén representados (sindicatos) cuando no es verdad.

Las hay que se dedican a hacer turismo de «solidaridad», y se embolsan enormes cantidades de dineros públicos y privados.

Las hay que directamente se embolsan el dinero obtenido de las subvenciones o los donantes privados para vivir a todo lujo.

Y las hay que parece que hacen algo pero la mayor parte de los ingresos termina en bolsillos espurios.

Lo suyo, lo correcto, es que todas las funciones que llevan a cabo las ONGs las realizara el Estado. Pero al Estado mismo no le interesa. Tendría que contratar desempleados, crear esos puestos de trabajo, y no interesa. Hay que mantener tasas altas de desempleo para sostener los salarios bajos. Y es mejor el gratis total de que los «voluntarios» hagan ese trabajo, aunque tengan que hacer cien lo que podría hacer uno. Y, desde luego, no podrían hacer ingeniería social o desviar fondos para enriquecer a «amigos» o «pactos de Estado» con los sindicatos.

Las ONGs, en consecuencia, son necesarias.

Imprescindibles.

Pero no lo son absoluto.

Publica un comentario

PROTECCIÓN DE DATOS: De conformidad con lo dispuesto en las normativas vigentes en protección de datos personales, el Reglamento (UE) 2016/679 de 27 de abril de 2016 (GDPR) y la Ley Orgánica (ES) 15/1999 de 13 de diciembre (LOPD), le informamos que los datos personales y dirección de correo electrónico, recabados del propio interesado o de fuentes públicas, serán tratados bajo la responsabilidad de ÁNGEL RUIZ CEDIEL para el envío de comunicaciones sobre nuestros productos, y se conservarán mientras exista un interés mutuo para ello. Los datos no serán comunicados a terceros, salvo obligación legal. Le informamos que puede ejercer los derechos de acceso, rectificación, portabilidad y supresión de sus datos y los de limitación y oposición a su tratamiento enviando un mensaje al correo electrónico a la dirección: arc@angelruizcediel.es