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La cocaína en España: un país de campeones. Artículo

Enhorabuena a todos mis compatriotas: somos, según la UE, el primer país de Europa en el consumo de cocaína y, según la ONU, el tercero del mundo. Nos estamos llevando las medallas de calle.

Según informes especializados, el 94% de los billetes de curso legal en España tienen restos de cocaína, y nuestras tuberías desvelan que Castellón y Valencia se llevan la palma en consumo de estupefacientes porque los restos que se encuentran en ellas son toda una mina. Pronto serán como Londres, donde los restos de alucinógenos han contaminado de tal modo el Támesis que las anguilas ya flipan en colores. Así, darse un bañito en el Mediterráneo, dentro de poco, va a ser algo más que esnifar un tirito con cada bocanada de agua: será el éxtasis narcótico.

Y es que España progresa de lo lindo. No contenta con ser uno de los principales accesos de la droga a Europa —ya somos una referencia del sector a nivel mundial, tal y como deja bien patente Don Winslow en «El cártel»—, por nuestros propios méritos nos estamos convirtiendo en estrellas del consumo: el 1º de Europa (¡gold medall!) y el 3º del mundo (¡silver medall!). ¡Casi nada!

Habría que saber qué influencia tiene este desmedido consumo de alucinógenos en la sociedad. Si consideramos lo que se vota, los gobiernos resultantes, las alianzas de gobierno y hasta las leyes, además de los actos y las manifestaciones de los que mandan, tenemos que concluir que mucha. Muchísima. Mogollón.

La realidad debe ser insoportable para los españoles.

Mejor los paraísos narcóticos que soportar lo que sucede.

Especialmente para los jóvenes.

Sin ninguna clase de futuro, el recurso a las drogas, el no pensar, siempre representa para ellos unas excelentes vacaciones. Paraísos químicos, porque los otros paraísos —como diría Milton— están perdidos. Jamás accederán a ellos.

Tal vez tenga mucho que ver este consumo exagerado de drogas con la corrupción en España. Hemos pasado en un año en el ranquin mundial de la corrupción del puesto 42 al 58, y seguimos hundiéndonos camino de la corrupción absoluta. Supongo que cuando computen los de ERE y tal, nos pondremos entre los 100 últimos. En Europa ya somos los quintos en corrupción, solamente por detrás de Chipre, República Checa, Letonia y Lituania. Y ascendiendo camino del título.

Gracias PSOE,

Estamos muy contentos.

Al mismo tiempo, somos el país nº 38 del mundo en peor formación (y subiendo) y estamos por debajo de la media de la UE según el informe PISA. Somos el 2º país de Europa en fracaso escolar (¡medalla de plata!), con un 35% de chicos que no tienen ni el bachillerato y somos líderes absolutos (¡medalla de oro!) en repetidores de curso con nada despreciable porcentaje del 32%.

No tenemos ninguna universidad entre las 100 mejores del mundo, ¡hasta ahí podíamos llegar!, pero sí tenemos el peor nivel de inglés de Europa, además de que somos el 4º país de la UE en menor inversión en Educación, tan solo teniendo detrás a Rumanía, Irlanda e Italia, aunque estos tres países están mejor colocados que España en el informe PISA.

En fin, que estamos como unas pascuas con el PSOE.

Nos están llenando de medallas.

A poco que nos gobierne el PSOE un poco más, estaremos en los primeros puestos de lo peor y en los últimos de lo bueno. Si es que queda algo de España para entonces.

Junto con Grecia, somos líderes absolutos de Europa en desempleo (14,2%), el 10º país del mundo con más desempleo y el 4º (32,8%) del mundo con mayor desempleo juvenil. Además, tenemos un nada despreciable 2º puesto (¡medalla de plata otra vez!) en subempleo en Europa, y el 3º en economía sumergida de la UE. Y, para guinda que colma el pastel, somos el último país de Europa en salario-base, en la relación PIB-salario. La mitad que en cualquiera de los países europeos, vaya. Todo un lujo.

Lo que sorprende conociendo estos datos oficiales no es que aumente el consumo de la cocaína y otros narcóticos, sino que haya alguien que no los consuma, porque nuestros queridos y amadísimos líderes nos están cubriendo de gloria.

Hemos progresado tanto y tan deprisa que es extraño que haya alguien que no vote al gran conseguidor de estos supertítulos: el PSOE.

Y así nos va, claro.

Aquí, lo que no sea lucha de géneros, gilipolleces varias y pactos con locos, no funciona. Está visto.

Eso sí, quedan recursos para financiar a quienes desean destruir España.

De esto, cómo no, debe tener la culpa lo que ellos llaman extrema-derecha, porque con la extrema-izquierda en el poder nos está yendo de lujo.

En España se consumen aproximadamente unas 500 toneladas anuales de cocaína, unas 1000 toneladas de cannabis y otras 500 toneladas de otras drogas sintéticas. ¡Todo un alucine!

Imprescindibles para soportar a España y a sus gobiernos y líderes. Una cantidad fácilmente pasable por nuestras fronteras como si tal cosa, además de la que solamente pasa camino de Europa.

Pero es un mal irremediable.

No puede faltar.

Si lo hiciera, la población enloquecería con el mono y, además, sería España peligrosa. De modo que hay que asegurar el suministro, aunque haya que hacer como México con los cárteles para que sea uno el dominante. Porque, para quien lo ignora, la DEA está para regularizar el suministro, no para luchar contra el narcotráfico, y esa guerra la desarrollan en México. Su guerra más larga: 40 años llevan ya tratado de imponer a un cártel sobre los demás, y nada.

En fin, que la razón del consumo de drogas hay que buscarla en dos sitios:

En la desesperación que producen los datos que he expuesto, nada alentadores.

O en la riqueza que genera el que las drogas sean ilegales.

O en ambas.

El fracaso de España en los frentes educativos, laborales, de formación, sociales y económicos es nada más que un acicate para que la población se chute, quién sabe si porque quienes manejan el tráfico son los mismos que nos conducen al despeñadero.

¿A que mola?

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