España, sol y asco

© Ángel Ruiz Cediel - 29 de junio de 2022




El Estado jamás crea riqueza: dilapida la de los ciudadanos, robándosela.

Como máximo, puede crear las condiciones para que los ciudadanos la generen para luego robársela, y esto solamente cuando un estadista se halla al frente de la nación.

Sin embargo, esos tiempos pasaron ya hace mucho.

Hoy no existen los estadistas: son una especie extinta.

Hoy solo hay presidentes o reyes interesados solamente en su propio enriquecimiento personal y/o en su egolatría: el Estado les da lo mismo. Saben que, al final, ni siquiera las cosas de su Estado dependen de ellos, sino de un reducido grupo de personas que, incluso a veces, ni siquiera son conocidos pero que son propietarios de sus naciones.

Por hacernos una idea, a la muerte del último estadista español, Francisco Franco, la deuda de España no llegaba al 10% del PIB, con una presión fiscal del 17,9% del PIB, entretanto hoy la deuda de España es del 117,2% del PIB y la presión fiscal 37,5% del PIB.

Dicho con otras palabras: lo que diferencia a un estadista de un presidente actual es su interés por su propio país. Los estadistas tenían solamente interés en su país y gobernaban a futuro, entretanto un presidente trata de obtener la mayor cantidad de beneficios personales (riqueza o fama egolátrica) durante los escasos periodos de sus mandatos.

Naturalmente, lector, puede que no te caiga bien Franco, siquiera sea por lo que dicen de él sus enemigos, que son los que no pueden comparársele porque quedarían tan mal que sería casi delictivo; pero los fríos hechos son incontestables, y ahí están los datos.

Un niño que nazca hoy en España, viene al mundo con una deuda de 32000 euros.

Casi nada.

Los estadistas vivieron y murieron. Hoy, no queda ninguno en ninguna parte. Solamente hay, como digo, presidentes oportunistas, muñecos de márquetin creados por poderes que ni siquiera dan la cara.

Estos personajes gobiernan, aparte de por los mandatos que esos seres oscuros imparten desde sus tinieblas, por encuestas o por la aceptación o el rechazo que experimentan en las Redes. Gobiernan en base a filigranas que compren votantes, haciendo lo que sea necesario hacer para obtener alguna ventaja electoral. Y si no tienen dinero para comprar votantes, suben los impuestos y listo.

Es posible que no te hagas una idea exacta de lo que representa tener una deuda del 117,2% del PIB. Yo te lo diré: 1,5 billones (con b) de euros. En cifra: 1.500.000.000.000

¿A que mola?

Pues esa es la cantidad de dinero que se han gastado en mil cosas absurdas, además de en enriquecerse, claro, porque no ha salido ni un solo personaje de la Política sin su fortunita. Bueno, ellos y los suyos, claro.

¡Así ya se puede, ya!

Cada uno de estos adalides que ha llegado a La Moncloa ha colocado a los suyos con excelentes sueldos, ha creado empresas a nombres de testaferros que se han enriquecido del Erario y ha favorecido que los de su cuerda engorden el funcionariado hasta alcanzar el prodigioso número de dos millones cien mil asalariados. El 21,4% de la masa laboral española, en fin.

Llegó al poder la UCD, y colocó a sus bichos a mamar de la teta patria, y ahí siguen los que aún no se han jubilado. He dicho ahí siguen, no ahí trabajan. No es lo mismo.

Llegó el PSOE al poder, y colocó a los suyos.

Llegó el PP, y lo mismo.

Y en la periferia, en las comunidades autónomas, en los ayuntamientos y en todo lo demás, sucedió exactamente la misma cosa.

En España hay 5571 empresas reconocidas vinculadas al Estado.

La mayoría de ellas no se sabe qué hacen, además de consumir importantes cantidades de dineros públicos.

Muchas, ni siquiera son operativas, pero su personal cobrar, cobra. ¡Y vaya si lo hace!

Si tú, lector, has creído alguna vez que el Estado produce alguna clase de riqueza, ya ves que estabas muy equivocado.

El Estado no crea ninguna clase de riqueza: la destruye.

Y cuanto más Estado (funcionarios), peor.

Lo que entorpece la creación de riqueza es, precisamente, el Estado.

Por si no lo sabías, cuando tienes beneficios, tienes un socio: el Estado. Sin embargo, cuando tienes pérdidas, estás solo. El Estado está solamente para repartir lo que tienes, no lo que te falta.

Bueno, podrías considerar que también reparte, dando a quienes no lo tienen una paga vital, un salario de apoyo, un bono para el alquiler o para la luz y cosas por el estilo; pero te equivocas: lo que hace el Estado es quitártelo a ti u obligarte a que lo hagas tú, porque no lo hace son «su» dinero, sino con el «tuyo».

Fíjate si será bueno que te obliga a repartir lo que tienes con quien ni conoces, y ellos (los políticos, el Estado) se llevan la fama de ser gente estupenda.

Tan es así, que el mero hecho de ser un inmigrante te genera un salario tal que ni siquiera los españoles sin recursos tienen. Y, además, casa. Y, además, beca para estudios.

Pero no solo si eres inmigrante, porque si eres un recluso, también.

Si no cotizas cuarenta años a la Seguridad Social no tienes derecho a pensión (prácticamente nadie, excepto los funcionarios), pero si eres político, te basta con cuatro años de cotización.

En España no se sabe cuántas personas hay que no tienen derecho a la jubilación. No hay estadísticas sobre eso, claro; pero se calcula que al menos tres millones de personas no tienen derecho a ellas ni a ninguna otra percepción aunque hayan cotizado más de treinta y cinco años.

Como lo lees.

Si no te lo crees, pregúntame: yo soy una de esas personas.

Y, claro, le digo al Estado: ¡que te jodan!

Puedes pensar que digo lo que digo por rabia, y, aunque algo de eso hay, lo hago porque me harta esta banda de delincuentes que se ha apropiado de los Estados y obran como fueran suyos.

De modo que ya lo sabes, porque de aquí en más se pondrá la cosa peor. El número de esos individuos que no existen para la estadística (los que no tienen derecho a jubilación) hoy llega al casi el 20% de la masa laboral, pronto le llegará a casi todos, excepto los funcionarios. Estos tienen derecho a pensión, por supuesto, a fin de que “sigan” descansando de sus tareas laborales.

Pero no creas que si te haces autónomo te va air mejor: te equivocarías.

Un autónomo tiene que pagar su Seguridad Social aunque no tenga ingresos, y que pagar el IVA de sus facturas aunque no las cobre.

Y si no tienes ingresos y tienes que pagar su Seguridad Social, ¿cómo lo haces? El Estado es como los proxenetas: no le importa cómo lo hagas, solo que le pagues. Si has de robar, roba: eso le cae a otro departamento.

España es así, con salero.

España, sol y asco.

Pero no seamos trágicos. Pongámonos en caso de lo mínimo: las multas. Por ejemplo, si te multan con 600 euros por exceso de velocidad, si eres un asalariado a sueldo base ya has echado el mes y estás condenado al hambre; pero si eres multimillonario, eso es calderilla. Sin embargo, como asalariado pagas una media del 45% de impuestos directos y el 20% de indirectos, lo que arroja un total del 65% de cuanto ganas; si eres un pequeño empresario pagarás el 35% de impuestos directos y ese mismo 20% de indirectos, lo que arroja un total del 55%; y si eres un gran empresario, puede ser que como mucho pagues ese 20% de impuestos indirectos, subvenciones aparte. Porque para los ricos hay subvenciones, exenciones de impuestos e incluso reflujo y devolución de capitales en concepto de ayudas.

Como lo lees.

Sé qué beneficios tiene no ser español en España; lo que ignoro es cuál es el beneficio de ser español en España, salvo que seas funcionario.

En fin, que lo dicho: sol y asco.

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